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20 enero 2016

Antonio Buero Vallejo: una vida dedicada al teatro

aAlejandre                                                   
                                                                                                                                           
Antonio Buero Vallejo, dramaturgo
            Hablar de Antonio Buero Vallejo (Guadalajara,1916- Madrid, 2000) es como hacerlo de una parte importante del teatro español del siglo XX, especialmente de la segunda mitad de dicho siglo.
            Renovador del teatro junto a otras dos figuras como son Miguel Mihura y Alfonso Sastre -autor del que hablamos en la anterior edición de El arte de Talía-, después de la Guerra Civil española.  Polemizó con Sastre sobre el papel del teatro durante la Dictadura, siendo partidario Buero Vallejo de utilizar todas las posibilidades que la censura franquista daba, aún siendo escasas, para poder escribir teatro y representarlo, cuestión que Sastre rechazaba por considerarla una forma de claudicación y eligió la actitud más radical, lo que le impidió poder representar muchas de sus obras y tener problemas políticos.
             Aunque sus estudios le llevaban hacia la pintura, pues estudió en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, le atraía también el arte escénico. Fue combatiente del lado republicano y cuando finalizó la guerra fue condenado a muerte, aunque la pena le fue conmutada por la de cadena perpetua y permaneció en la cárcel desde 1939 hasta 1946, acusado de "adhesión a la rebelión". Conoció en prisión a Miguel Hernández con el que inició una fuerte amistad que mantuvo hasta la muerte del poeta.
                        Cuando fue liberado comenzó a colaborar en diversas revistas como dibujante y como autor de pequeñas obras teatrales, pero su salto a la fama no le llegó hasta 1949, año en el que obtuvo el premio Lope de Vega por su obra Historia de una escalera.
            También en la década de los 50 en  escribió y estrenó en España y en el extranjero obras que son importantes en su producción teatral como La tejedora de sueños, La señal que se espera, Casi un cuento de hadas, Madrugada, Hoy es fiesta o Un soñador para un pueblo.
            Otros títulos emblemáticos en su obra son En la ardiente oscuridad (1950), llevada al cine y dirigida por Daniel Tinayre, en 1959; El concierto de San Ovidio (1962); El tragaluz (1967) que se mantuvo en cartel casi nueve meses; Diálogo secreto (1984); Lázaro en el laberinto (1986); Música cercana (1989), y otros muchos títulos hasta llegar a la treintena de obras.
            Aunque tuvo problemas de distinta índole con la censura franquista, en  los años 60 estrena otros títulos como El concierto de San Ovidio, Aventura en lo gris, o Las Meninas, en cuyo estreno, ocurrido en 1960, obtiene un clamoroso éxito que marcó un hito en su carrera. Además,  escribe versiones de obras de  Shakespeare como son Hamlet, príncipe de Dinamarca, y otra  de Bertolt Brecht, Madre Coraje y sus hijos.
            En la década de los 70, ya instaurada la democracia en España,  sigue estrenando obras entre las que destacan: Jueces en la noche, Caimán y Diálogo secreto, además de su versión de El pato silvestre,  de Henrik Ibsen, en 1982.
            Además de su éxito en el teatro, también cultiva su otra pasión: la pintura. Publica su obra Estampas, en la que aparecen  pinturas y  textos inéditos del autor. Publica su última obra, Misión al pueblo desierto,  en 1997, obra que fue estrenada en Madrid dos años después.
            Su carrera se vio jalonada de éxitos y reconocimientos: ingresa en la Real Academia Española en 1971 y poco después es nombrado socio de honor del Círculo de Bellas Artes y del Ateneo de Madrid. Es nombrado presidente de honor de la Fundación Fomento del Teatro en 1998.
            También es miembro de diversas academias, comités y sociedades de América, Portugal, Alemania y Francia.

            En 1986 recibe del Premio Miguel de Cervantes por toda su trayectoria literaria como colofón a toda una vida dedicada al teatro.