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13 octubre 2013

Peter Lik, el mago del paisaje



Azul Tranquilo


por Ana Alejandre

Peter Lik, fotógrafo.
            Peter Lik, fotógrafo de fama mundial, nacido en Melbourne, Australia, hijo de inmigrantes checos después de la II Guerra Mundial, empezó su afición a la fotografía cuando tenía ocho años cuando recibió de sus padres, como regalo de cumpleaños, una cámara de fotos Kodak Brownie, la que despertó su vocación por la fotografía, pues empezó a ser el fotógrafo familiar, afición que continuó en su juventud en los viajes que realizaba por Australia, generalmente acompañado por su amigo y fotógrafo profesional Michael Plumridge.
            De formación autodidacta, Lik  tuvo un comienzo duro en su carrera, hasta que decidió marchar a los Estados Unidos, en 1984, decisión que marcó un hito en su trayectoria profesional porque en dicha etapa inició su experiencia con las cámaras panorámicas de formato medio en sus viajes por Alaska, durante el recorrido que realizó por los 50 estados americanos que le supuso 5 años  y recorrer 50.000 millas y 1.000 rollos de película. Este proyecto al que califica como el "desafío más grande de mi vida", dio como resultado su libro "El espíritu de América".
Anciant Spirit
            El viaje que realizó por territorio americano le fascinó y decidió quedarse a vivir en EE.UU., donde comenzó a realizar fotografías para tarjetas postales.
            Regresó a Australia para fotografiar la inmensidad de la Gran Tierra del Sur y abrió su propia empresa editorial de bellas artes y también su primera galería en Cairns, su ciudad adoptiva.
            En la actualidad cuenta con trece galerías en total, tanto en Australia como en Las Vegas (EE.UU.), Hawai y Noosa.
          
Scacred Sunrise
  En su afán de abrir nuevos mercadeos para sus fotografías, creó una empresa LIK USA, con una docena de empleados que tiene como fin atender los innumerables pedidos de sus fotografías que reciben de aficionados de todo el mundo que las valoran y demandan continuamente en innumerables encargos.
            Su fama como fotógrafo es mundial y está reconocido en innumerables países donde se cotizan sus fotografías como auténticas obras de arte, demandadas por innumerables coleccionistas, entre los que se cuentan una lista interminable de famosos de todo tipo y condición, desde presidentes de gobierno, hasta estrellas del espectáculo y desde deportistas de élites a financieros que coleccionan sus
Tree Live
bellísimas fotografías, consideradas como bellos objetos  de culto. Esto le ha permitido facturar hasta ahora más de 200 millones de dólares con la venta de sus imágenes, alguna de las cuales, como es el caso de One, vendió por un millón de dólares.
       
Ghost
     Su fama le ha permitido tener un programa de televisión propio en el canal del tiempo "The water Channel". también ha publicado una decena de libros y un ebook en la AppStore. Su serie de la NBC producida TV, "From the Edge con Peter Lik", ha  convertido a  Peter Lik  en un nombre conocido popularmente.
            Entre los muchos  premios que ha recibido,  están el  Maestro fotógrafo concedido por el el Instituto Australiano de Fotografía Profesional (AIPP) y la Asociación de Fotógrafos Profesionales de América (PPA) y becas del Instituto Británico de Fotógrafos Profesionales (BIPP) y de  la Real Sociedad Fotográfica (RPS).
Paz interior
            Dos de los logros más importantes de su carrera son la ya citada venta millonaria de su fotografía "One" y la exposición de dos de sus más emblemáticas imágenes "Ghost" y la titulada "Paz interior", en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural en Washington DC.
            Otras fotografías suyas consideradas obras maestras son "Ancient Spirit", "Sunrise Sagrado", "Corazón de Ángel", "Tree of Life", además de la ya citada  "Ghost". 
            Cada serie de imágenes de edición limitada que realiza es acogida con entusiasmo por los coleccionistas de todo el mundo, la que se manifiesta en las últimas ventas con precios récord que van en aumento.
           
Hearth angel
Peter Lik, con su cámara a modo de pinceles, no sólo capta la realidad paisajística, sino que la transforma en una obra de arte a fuerza de imaginación, paciencia y saber esperar el momento oportuno en el que la luz se transforma en una infinita paleta de colores imposibles que dotan a la Naturaleza, a los objetos, en elementos plásticos de belleza etérea, imposible y perturbadora, porque el objetivo de su cámara se convierte en el ojo que penetra en lo más esencial, secreto y auténtico del paisaje fotografiado para obtener así una visión panorámica, holística, que nos desvela el misterio que encierra la Naturaleza, cuando el esplendor de la luz hace brotar la belleza mágica que posee esa inagotable fuente de verdad y belleza.